A veces pensamos que echamos de menos escribir.
Que necesitamos más tiempo, más disciplina o más inspiración.
Sin embargo, después de años acompañando grupos de escritura, he descubierto que muchas personas llegan buscando palabras y encuentran algo distinto.
Algo que, en realidad, llevaban mucho tiempo necesitando.
Llegan buscando escritura
Muchas personas llegan pensando que buscan inspiración.
O volver a escribir.
O retomar una afición que habían dejado atrás.
Pero cuando les preguntas qué se llevan de la experiencia, rara vez hablan de técnica o de recursos literarios.
Hablan de algo más difícil de nombrar.
“La palabra que lo define para mí es inspirador.”
La necesidad que nadie sabía nombrar
Vivimos rodeados de personas y, sin embargo, cada vez encontramos menos espacios donde expresarnos de verdad.
Espacios donde detenernos.
Donde escuchar lo que nos ocurre.
Donde compartir sin necesidad de demostrar nada.
Quizá por eso muchas personas descubren que no habían llegado buscando únicamente escritura.
“Poco a poco nos hemos ido alejando de la escritura para adentrarnos en quiénes somos y qué nos pasa.”
La escritura aparece, sí.
Pero muchas veces funciona como una puerta hacia algo más profundo.
Lo que ocurre cuando desaparece el juicio
Cuando existe un espacio seguro sucede algo curioso.
Las personas empiezan a hablar.
A escribir.
A compartir.
A leer textos que jamás habrían mostrado a nadie.
Y poco a poco aparece la confianza.
“No se juzga a nadie y eso hace que se respire una libertad para poder expresarse.”
Lo que al principio era un grupo de desconocidos empieza a convertirse en algo diferente.
“Al final se convierte en una especie de comunidad.”
Volver a una parte olvidada de uno mismo
Quizá una de las cosas más hermosas que ocurren en estos espacios es que muchas personas descubren que no habían dejado de escribir.
Habían dejado de reservarse un lugar.
Un tiempo.
Una escucha.
“Te abre puertas, te abre ventanas y te ves con capacidad de enfrentarte de nuevo al folio en blanco.”
Por eso nace Umbrales.
No como un curso para aprender a escribir.
Ni como una formación técnica.
Sino como una jornada presencial en la que la escritura, la conversación, la reflexión y la presencia compartida nos ayuden a detenernos y a escuchar aquello que lleva tiempo esperando una palabra.
Porque a veces no buscamos aprender a escribir.
Buscamos volver a escucharnos.
Una propuesta para detenernos
Si al leer estas líneas has reconocido algo de ti, quizá te interese saber que el próximo 4 de julio celebraremos en Málaga una experiencia presencial llamada Umbrales.
Una jornada completa para detenernos, escribir, conversar y escuchar.
No es necesario tener experiencia previa escribiendo.
No se trata de aprender técnicas literarias ni de producir textos perfectos.
Se trata de regalarnos un tiempo distinto al de la vida cotidiana. Un tiempo para bajar el ritmo, mirar hacia dentro y permitir que las palabras nos ayuden a comprender aquello que quizá lleva demasiado tiempo esperando espacio.
A lo largo del día compartiremos propuestas de escritura, momentos de reflexión, conversación y silencio. Habrá encuentros con uno mismo y encuentros con otros. Habrá preguntas, descubrimientos y, probablemente, algunas respuestas inesperadas.
Porque a veces basta con detenerse para escuchar algo que llevaba mucho tiempo intentando ser dicho.
Eso es Umbrales.
Un espacio para cruzar del ruido a la escucha, de la prisa a la presencia y de lo conocido a lo posible.
quizá de eso se trata
Porque a veces no buscamos aprender a escribir.
Buscamos volver a escucharnos.
Si sientes que este espacio puede ser para ti, puedes encontrar toda la información sobre Umbrales y reservar tu plaza aquí: